Día 4. Bellinzona: Monte Tamaro
viernes 4 de mayo de 2007
Sin dejar decaer nuestro espíritu aventurero abandonamos el lago de Lugano en dirección a Bellinzona, ciudad patrimonio de la Unesco, punto de referencia para nuestras siguientes jornadas.
De camino - siempre por la A2 - tenemos la posibilidad de subir al Monte Tamaro, uno de los extremos de la ruta que une el sendero con el Monte Lema. En Suiza existe una gran afición a la montaña, a la bicicleta y a los recorridos a pie; esta ruta es, por tanto, una de las más habituales en esta zona ya que permite unir las tres aficiones en una sola.
La travesia entre el Monte Tamaro y el Monte Lema se realiza a una altitud superior a los 1.700 metros y lleva aproximadamente unas 4 horas y media a pie. Una vez se llega al punto de destino es posible regresar, previo pago del billete, en los autocares que realizan esta línea.
Alternativamente, la montaña ofrece innumerables recorridos catalogados desde fáciles a duros para poder amoldarse a las condiciones físicas de los turistas. Una de las cosas que más sorprende de este país es la calidad de la organización de sus actividades turísticas, por ello, si apetece, podéis estar seguro que van a cubrir vuestras expectativas.
Dejando a un lado el tema deportista la zona ofrece una amplia oferta de esparcimiento destacando el parque lúdico instalado en la parada del funicular previa a Alpe Foppa. Antes de las indicaciones para llegar hasta ahí os comento que en verano el último descenso es a las 18.00 horas.

Como os comentaba, para acceder tenemos que dejar la A2 en la salida a Rivera; una vez hemos salido a la carretera está perfectamente indicado el acceso con la ventaja de contar con un extenso aparcamiento en donde dejar el coche. El precio del billete ida y vuelta es de 25 francos suizos por persona. Eso sí, con la posibilidad de combinarlo como uno guste: acceso al Parque Aventura, incluyendo billete de autobus desde el monte Lema, solo ida, etc.
El funicular parte de la estación base hasta unos 1.530 metros de altura en Alpe Foppa, donde se ubica la famosa iglesia del arquitecto suizo Mario Botta. Desde allí se prosigue andando hasta el Monte Tamaro o bien se toma cualquiera de los senderos alternativos allí indicados.
Como no podía ser de otro modo, en Alpe Foppa hay un parque de juegos para niños y restaurante. Todo muy cómodo para viajar en familia y disfrutar todo el día allí mismo. http://www.montetamaro.ch/
Nosotros, como no estábamos muy por la labor de hacer ejercicio en exceso, después de un pequeño recorrido para apreciar las vistas decidimos bajar a la hora de comer y hacerlo ya en Bellinzona, por lo que después de montarnos en el coche recorrimos los pocos kilómetros que nos separaban del siguiente destino.
Cuando planeamos el viaje nos encontramos con el problema de buscar alojamiento en esta localidad porque la oferta hotelera es escasa por no decir nula. Tras evaluar la conveniencia de hospedarnos en la propia población o en las afueras optamos por reservar en el Hotel Internazionale. http://www.hotel-internazionale.ch/ Probablemente por la poca oferta el precio de la habitación resultó elevada, 120,48 euros por habitación/noche aunque con la ventaja de incluir plaza de aparcamiento en el propio hotel.
Tras dejar las maletas gracias a la benevolencia, una vez más, del personal del hotel ya que no nos podían dar habitación hasta las 17.00 horas, bajamos a comer e iniciamos nuestra visita a Bellinzona.
Bellinzona es, probablemente, la ciudad más italiana de Suiza. El «skyline» de la capital del Ticino viene conformado por la impresionante fortaleza integrada por tres de los castillos medievales mejor conservados de Suiza, un patrimonio cultural mundial reconocido por la UNESCO.
Bellinzona (en alemán "Bellenz") se halla en un desfiladero estratégico al acceso a los puertos de montaña alpinos de Gottardo, San Bernardino y Lukmanier. La ciudad es a la vez puerta septentrional a Italia y para el sur la clave a los Alpes. Los rincones y las plazas, los patios, el teatro neoclásico de palcos y las casas antiguas restauradas con gran esmero cuentan a los turistas la historia de una ciudad de cultura lombarda. En sus callejones se hallan numerosas casas patricias e iglesias bellas. Sin embargo, detrás del encanto de esta ciudad medieval se esconde la vida animada de un centro moderno. Numerosos boutiques, tiendas de exquisiteces y cafés invitan a dar un paseo a relajar. Cada sábado se celebra un gran mercado semanal en la Piazza Nosetto.
La fortaleza de Bellinzona se cuenta entre los testimonios más importantes de la arquitectura de fortalezas en la zona alpina, siendo declarada en 2000 patrimonio cultural mundial de la UNESCO. Castelgrande, el castillo más viejo y grande de Bellinzona, ofrece una vista hermosa al casco antiguo y al entorno de la ciudad. Un pequeño museo en el Castelgrande documenta la historia de los castillos y del núcleo histórico de Bellinzona. También en los otros dos castillos se encuentran museos.
Ya los romanos reconocieron la gran importancia estratégica de la ciudad, construyendo aquí en el siglo I el primer castillo fuerte, convertido en la Edad Media en una fortaleza inexpugnable durante largo tiempo. Por su ubicación, Bellinzona fue una y otra vez motivo de disputas entre los duques de Milán y la Confederación Helvética. En 1516, los suizos lograron incluir la ciudad en su confederación.
Bellinzona se halla en un lugar ideal para excursiones a los centros turísticos cercanos de Locarno y Ascona, alcanzándose a través del Monte Ceneri el Ticino meridional con el centro Lugano, los valles secundarios románticos del Ticino o bien, hacia el Norte, la Leventina con el valle Bedrettotal o el soleado valle Bleniotal.
Destacan en la localidad:
Tres castillos La fortaleza medieval con los castillos Castelgrande, Castello di Montebello y Castello di Sasso Corbaro es patrimonio natural mundial de la UNESCO.
Villa dei Cedri Galería de arte de la ciudad con cuadros suizos e italianos de la época del tránsito del sigo XIX al siglo XX así como de arte contemporáneo. Se dedica atención especial a los artistas de la región.
Casco antiguo En el entorno de la Piazza Nosetto, Via del Teatro y Piazza del Governo, el casco antiguo cuenta con abundantes y bellas casas de ciudadanos, puertas de piedra, balcones con balaustradas de forja y antiguas señales de posadas.
Teatro Sociale Edificio inspirada por la Scala de Milán, conforme a la tipología clásica de un teatro al estilo italiano, considerado como el único teatro conservado del siglo XIX en Suiza.
Recomiendo la visita a los tres castillos, en cada uno de ellos se obtiene una perspectiva particular y diferente, pero sobre todo al de Montebello. Posteriormente bajar al casco antiguo y no dejar de pasar por la plaza del mercado junto al edificio del Ayuntamiento.







